Editorial

No cabe duda que hay ciclos que terminan. No es tema nuevo el de la desaparición de los discos compactos tal como los conocíamos. El fenómeno de la música digital ha venido a revolucionar la industria desde hace poco más de diez años. La primera gran prueba de su "poderío" fue el caso Napster, cuyo fundador fue demandado por Metallica por ofrecer a los usuarios la ventaja de conseguir música gratis por medio del programa.

Poco tiempo después, uno de los gadgets más inovadores y que se han ganado un puesto en la inmortalidad de la sociedad contemporánea, es decir, el ipod, se dio a la tarea de darle una estocada más al disco compacto: aquella "vaina" podía cargar con toda nuestra colección de discos sin tener que cargar con ellos. Unos años más tarde dos portales de internet se erguirían com los precursores del movimiento conocido como indie: myspace y youtube.

Lo cierto es que el MP3 cambió la manera de consumir, escuchar, seleccionar y transportar con la música. Quizás nadie se hubiera imaginado que ese fuera el futuro de la música. Anthony Burguess, autor de Naranja Mecánica (cuya versión al cine fue digirida por Kubrick), se trata de adelantar a los hechos de su época cuando crea un mundo ultraviolento con Alex a la cabeza; en su novela el idioma inglés se vio influido por el ruso pues él consideraba que el comunismo ganaría la batalla; pero por sobre todo, él imaginó que aún existirían vinilos y unas especies de mini cassettes. Dicho en otras palabras, el autor de Naranja Mecánica nunca se imaginó un mundo sin discos. Y muchos de nosotros tampoco, se los aseguro.

No sé si el disco compacto esté destinado a morir o no pero grandes bandas en el mundo se han empezado a resignar: basta recordar que los White Stripes, por ejemplo, comercializaron su último disco en memorias usb con su música grabada en MP3; Radiohead, por otro lado, lanzó primero su In Rainbows desde su página web. Nine Inch Nails puso disponible su nuevo disco para que se descargue gratis, y esto es sólo una muestra. Mientras tanto, me pregunto, y muchos nos preguntamos, ¿qué posición toman las disqueras al respecto?

Creo sentirme no tan desamparado cuando pienso que los músicos empiezan a apoyar al público, pero el verdadero impacto del MP3 se dejará sentir cuando, ahora sí, hagan desaparecer al disco compacto —de la misma forma que el DVD sustituyó al VHS y éste a su vez al BETA—.

Siempre sobran las palabras,

Rodolfo David Gaona

 

 

 

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